Toro Viejo

Mi viejo, el Toro Viejo y yo, inmortalizados

¿Te acordás cuando en El Desafío 2011 nos fuimos con mi viejo al corazón más desolado de la Patagonia Norte a brindar con un Toro Viejo y soda? Bueno, ahora ese momento quedó glorificado para siempre en el libro aniversario de FECOVITA.

Bebiendo Toro viejo en La Reforma… ¡Claro! Fue en la semana 51 de El Desafío 2011, donde pasaba esto:

Esa anécdota, esas palabras, aquel mediodía de calor intenso de noviembre quedó ahora grabado a fuego en la página 56 de “FECOVITA y el vino. Una historia argentina”. Se trata de un libro bilingüe que circula a través de la historia de una de las empresas vitivinícolas líderes del país, cuya actividad representa (ni más ni menos que) el 30% de la producción nacional.

Así, en el capítulo 3 “De Giol a FECOVITA”, se puede leer:

 

Es un vino de los más tradicionales del país, que ha acompañado la mesa de los argentinos casi desde siempre. Es un tinto que en nariz es frutado, con notas a confitura y cerezas abrillantadas… y en boca está correcto.

Con el agregado de soda este Toro Viejo se aliviana mucho, tornándose más refrescante, claro, pero sin perder su identidad. Se notan las burbujas en el paladar, y también queda un recuerdo del alcohol. Como dice mi viejo, definitivamente es una linda bebida para cualquier día de calor.

MARIANO BRAGA, SOMMELIER – WWW.MARIANOBRAGA.COM

 

Es un privilegio, ¿¡qué decirles!? La Reforma. El querido Toro Viejo que tan bien le ha hecho a nuestra industria. Los lindos recuerdos de El Desafío 2011. Mi papá y yo… y el vino en el medio.

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