Michel Chasseuil: relatos desde la cava más linda del mundo

Michel Chasseuil: relatos desde la cava más linda del mundo

Michel Chasseuil es el hombre que, según Forbes, tiene la mayor colección de vinos de los cinco continentes, unas decenas de miles de botellas, millones de Euros invertidos, un intento de robo reciente y varias anécdotas que yo hoy les quiero contar.

Es el de la foto: su nombre es Michel Chasseuil. Tiene 72 años, vive en La Chapelle-Bâton y así presentado pareciera un hombre más. Manejando a diario su nada ostentoso Renault 4, ninguno podría suponer que su sótano alberga, de acuerdo a Forbes, la colección de vinos más grande y costosa del planeta.

Millones de Euros en más de 40.000 botellas aisladas del mundo exterior por 3 puertas blindadas, cada una con su propio código de seguridad, haciéndolo todo inviolable. Vinos de los siglos XVIII, XIX y XX, colecciones enteras e ininterrumpidas de los vinos más famosos de Europa que él fue seleccionando, heredando la pasión de su abuelo, un empresario ganadero que había recorrido el mundo en busca de botellas difíciles.

Cuando Chasseuil comenzó su pasatiempo, las subastas no eran tan populares como lo son hoy día, con lo cual le resultó medianamente simple encontrar etiquetas extraordinarias por precios que parecían gangas. Tenía la costumbre de comprar dos cajas de cada vino: una para beber, otra para guardar y, luego, cuando en los años 90 los precios escalaron alto, vendía la caja extra a valores superiores. Con esos fondos fue incrementando su colección y comprando añadas desaparecidas y pequeñas reliquias.

 

Algunas joyas de la cava

Entre sus tesoros cuenta con un porto Hunt de 1735, un Château d’Yquem 1811 valuado en 35.000 Euros y un Champagne Maison de l´Empereur, sin precio puesto que fue una partida no comercial elaborada en exclusiva para Napoleón Bonaparte. Recopila también todas las cosechas de Romanée-Conti de forma ininterrumpida desde 1905, y del Château Petrus desde 1924.

Cuando unos meses atrás 6 delincuentes intentaron sin éxito robar parte de su cava, Michel Chasseuil dejó entrever que piensa reubicar el santuario, incluso, deshaciéndose físicamente de él y proponiéndolo como patrimonio de Francia en lo que él llama “el Louvre del vino”. Y, aunque ese museo no se haya establecido aún, Chasseuil está ahora presentando su colección en sociedad con un libro: ‘100 bouteilles extraordinaires de la plus belle cueva du monde’ (‘100 botellas extraordinarias de la cava más bella del mundo’). Es, hasta el momento, la mejor aproximación a sus vinos, ¿no creen? Al menos no habrá tres puertas blindadas que vencer.

ESTE ARTÍCULO FUE PUBLICADO ORIGINALMENTE EN LA REVISTA A BORDO DE AVIANCA

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