Te invito a conocer la Petit Manseng: su origen, sus estilos de vino y por qué esta variedad blanca sigue siendo un secreto bien guardado para los bebedores curiosos.
La Petit Manseng es una variedad blanca originaria del suroeste de Francia que históricamente vivió lejos del centro de la escena. No suele protagonizar etiquetas varietales masivas ni formar parte del repertorio habitual del consumidor promedio, pero detrás de ese bajo perfil se esconde una uva con enorme carácter, historia y capacidad de guarda. Tradicionalmente asociada a vinos dulces de gran calidad, hoy también aparece (aunque en menor medida) en versiones secas que amplían su lectura estilística.
Origen y características del Petit Manseng
La Petit Manseng nació en el suroeste de Francia, especialmente vinculada a la denominación Jurançon, ubicada cerca de los Pirineos. Su nombre proviene probablemente del occitano mans o manset, que hace referencia al pequeño tamaño de sus bayas y racimos, una de sus principales características ampelográficas. A esto se suma una piel particularmente gruesa, lo que favorece una alta concentración de azúcares, ácidos y compuestos aromáticos.
Estas condiciones explican por qué el Petit Manseng se adapta tan bien a la sobremaduración en planta y por qué históricamente se eligió para vinos dulces naturales de gran intensidad, capaces de mantener frescura incluso con altos niveles de azúcar residual.
Estilos de vino: dulces y secos
El estilo más reconocido de la Petit Manseng es el vino dulce natural, especialmente en la apelación Jurançon Moelleux. Se trata de vinos elaborados con uvas sobremaduradas, generalmente sin botrytis, donde el equilibrio se logra gracias a una acidez natural elevada que evita perfiles empalagosos. En copa suelen aparecer notas de frutas tropicales maduras, miel, cítricos confitados y especias suaves, con una estructura que permite una evolución en botella de 10 a 20 años en grandes ejemplos.
Existe también una producción más reducida de Petit Manseng seco, tanto en Jurançon Sec como en denominaciones vecinas como Côtes de Gascogne. En estos casos, el perfil es más gastronómico: vinos con volumen, buena textura y acidez moderada, que en algunos casos pasan por barrica. Son interpretaciones modernas de una uva históricamente asociada al dulzor.
Petit Manseng fuera de Francia
Aunque Francia sigue siendo su principal referencia, la Petit Manseng encontró nuevos territorios en las últimas décadas. Hay plantaciones en Argentina, Uruguay, Australia y en estados como Virginia en Estados Unidos, donde el clima húmedo favorece su buen comportamiento sanitario. En Argentina, por ejemplo, se utiliza principalmente para vinos dulces, demostrando una adaptación interesante y perfiles de notable concentración.
Comparativamente, los vinos dulces de Petit Manseng suelen asociarse estilísticamente a un Riesling dulce por su tensión ácido–azúcar, o a ciertos blancos de Sauternes, aunque sin la intervención de la podredumbre noble. En versiones secas, su textura y capacidad de guarda recuerdan más a variedades como Chenin Blanc o Semillón.
Hay uvas discretas que nunca buscan protagonismo, pero cuando las conocés, te das cuenta de que tienen una personalidad enorme. En el podcast hablamos de una de ellas: la Petit Manseng.












