Descubrí por qué el Semillón vuelve a estar en foco. Un recorrido por su historia, regiones clave y vinos que explican su regreso.
El Semillón es una de las variedades blancas más antiguas y relevantes de la vitivinicultura occidental. Su origen documentado se sitúa en Burdeos, Francia, donde ya en el siglo XVII era una uva ampliamente cultivada. A partir del siglo XVIII, se consolidó como variedad central tanto en los vinos blancos secos de la región como en los grandes vinos dulces de Sauternes y Barsac, elaborados con uvas afectadas por Botrytis cinerea.
Durante el siglo XIX, el Semillón viajó fuera de Europa junto con la expansión vitícola global. Llegó a Australia, Sudáfrica y Sudamérica, donde se adaptó con notable facilidad a distintos climas y suelos. En Argentina, por ejemplo, fue una de las variedades blancas más plantadas hasta mediados del siglo XX, antes de perder protagonismo frente a cepas más productivas o de perfil aromático inmediato.
Desde el punto de vista enológico, el Semillón se caracteriza por piel fina, acidez moderada, buena concentración natural y una notable capacidad para desarrollar textura y complejidad con el tiempo. En su juventud suele mostrar perfiles discretos (cítricos suaves, manzana y hierbas), pero con la evolución aparecen notas de miel, cera, frutos secos y una profundidad que lo distingue de muchos blancos modernos.
Hoy, lejos de ser una reliquia, el Semillón vuelve a captar la atención de enólogos, críticos y consumidores que buscan vinos blancos con identidad, estructura y potencial de guarda.
Regiones donde el Semillón es protagonista
Burdeos, Sauternes y Barsac (Francia)
En su región de origen, el Semillón sigue siendo una variedad estructural. En los blancos secos de Burdeos se utiliza tanto en cortes como en versiones monovarietales, aportando volumen y capacidad de envejecimiento.
En Sauternes y Barsac, el Semillón es la columna vertebral de los grandes vinos dulces botrytizados, donde su piel fina facilita el desarrollo de la podredumbre noble. Ejemplos históricos como Château d’Yquem han demostrado que estos vinos pueden evolucionar durante décadas, incluso más de un siglo.
Hunter Valley (Australia)
Desde mediados del siglo XX, el Hunter Valley se convirtió en una de las regiones más singulares para el Semillón seco. Allí se elaboran vinos de bajo alcohol, alta acidez y mínima intervención en madera, pensados para evolucionar lentamente en botella.
Productores como Tyrrell’s, Brokenwood, Mount Pleasant y Thomas Wines han construido una identidad propia para este estilo, reconocido internacionalmente por su longevidad y perfil austero en juventud, que con los años desarrolla complejidad y profundidad aromática.
Argentina: una recuperación silenciosa
El Semillón llegó a Argentina en el siglo XIX y fue durante décadas una variedad clave en Mendoza y en el Alto Valle del Río Negro. Su declive comenzó hacia los años 70 y 80, cuando el mercado priorizó volumen y perfiles más aromáticos.
En los últimos años, distintos proyectos han retomado viejos viñedos y estilos más precisos. Regiones como Valle de Uco, Luján de Cuyo y Patagonia están mostrando Semillones secos, de textura envolvente y marcada identidad de origen. Bodegas históricas y nuevos proyectos coinciden en una vinificación cuidadosa, con uso moderado de madera o sin ella, buscando expresión y equilibrio.
Sudáfrica y otros orígenes
En Sudáfrica, el Semillón, conocido históricamente como Groendruif, tuvo gran presencia antes de la filoxera. Hoy subsisten viñedos antiguos y proyectos que apuestan por vinos de perfil serio y gastronómico.
Chile y algunas zonas de Estados Unidos también elaboran Semillón, tanto en versiones secas como en espumosos y blends.
Enólogos y proyectos que impulsan el Semillón hoy
La revitalización del Semillón está impulsada por enólogos y proyectos que han apostado por esta uva en estilos variados —desde versiones secas y gastronómicas hasta clásicos de guarda— y en diferentes regiones del mundo.
Australia
Hunter Valley: paradigma del Semillón seco
Tyrrell’s Wines (Peter & Tim Tyrrell): el Vat 1 Semillon es uno de los ejemplos clásicos más reconocidos internacionalmente. Su estilo —fresco en juventud y extraordinariamente complejo con años de guarda— ha sido una carta de presentación del varietal por décadas.
Brokenwood Wines (Jeff & Nadia McCarthy): su Semillón de Hunter Valley combina equilibrio y textura, y ha sido destacado por críticos por su consistencia y capacidad de evolución.
Philip Shaw Wines: otro productor que mantiene la tradición del Semillón de Hunter, enfatizando pureza varietal y expresión del terruño.
Francia
Burdeos, Sauternes y Barsac: lo clásico interminable
Château d’Yquem: reflejo máximo del estilo dulce botrytizado con Semillón dominante. Este vino histórico es paradigma de longevidad, concentración y complejidad infinitas.
Château Olivier y otros blancos de Burdeos: a través de blends dominados por Semillón o con presencia significativa de la variedad, bodegas de Graves y Margaux exploran perfiles más secos y gastronómicos.
Argentina
Recuperación, innovación y tradición
En Argentina, el Semillón fue protagonista histórica hasta mediados del siglo XX. En los últimos años, varios enólogos y proyectos han liderado su retorno con versiones modernas:
Zuccardi: la reconocida bodega de Mendoza ha trabajado versiones de Semillón con foco en equilibrio y frescura, aprovechando los suelos del Valle de Uco y la amplitud térmica de la región. Los vinos se destacan por su estructura directa, acidez presente y perfil aromático fino, muy alineado con estilos contemporáneos de blancos gastronómicos. (Referencias generales de producción de variedades blancas en Zuccardi, aunque no siempre declaradas como monovarietales).
Ricardo de la Mota – Patagonia: un referente argentino con vasta trayectoria, De la Mota ha puesto atención al Semillón en suelos fríos de Patagonia, trabajando microvinificaciones que resaltan textura, tensión y expresión del lugar. Su enfoque, tanto en vinificaciones sin madera como en usos muy medidos de crianza, busca hacer del Semillón un vino gastronómico con identidad.
Nieto Senetiner (Equipo técnico liderado por Santiago Mayorga): la bodega ha impulsado versiones cuidadas de Semillón con intención moderna, buscando acidez y frescura, así como tensión pura en boca.
Bodega López: con una historia de larga data en blancos argentinos, sus Semillones conjugan tradición y estilo local, siendo usados tanto en versiones jóvenes como en propuestas más complejas.
Sudáfrica y otros orígenes
Kleinood Wines (Steven Mitchell): algunos elaboradores tradicionales están redescubriendo el Semillón local (Groendruif), impulsando versiones que combinan identidad histórica con técnicas contemporáneas.
Qué aportan estos enólogos al perfil del Semillón
Las visiones de estos enólogos y regiones confluyen en varios puntos:
- Revalorización varietal: el Semillón se presenta como variedad capaz de estilos diversos, desde seco y fresco hasta dulce y longevo.
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Expresión de origen: cada región refleja condiciones de clima y suelo propias, permitiendo estilos distintivos.
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Apuesta por la guarda: la acidez natural y la estructura del Semillón favorecen vinos con potencial de evolución.
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Estilos gastronómicos: muchos de estos proyectos buscan vinos que no solo se beben solos, sino que acompañan la mesa con precisión.
Vinos de Semillón premiados y recomendados por la crítica
El interés renovado por el Semillón también se refleja en el reconocimiento crítico. Un caso emblemático fue el Semillón Norton 1959, que recibió 100 puntos de críticos internacionales, demostrando la extraordinaria capacidad de guarda del varietal.
En Australia, etiquetas como Tyrrell’s Vat 1 Semillon acumulan altas puntuaciones y son referencia obligada para críticos especializados.
Francia y los grandes Sauternes continúan figurando entre los vinos más valorados del mundo.
Y en Argentina, distintos Semillones han comenzado a aparecer en selecciones y rankings, acompañando la recuperación de la variedad.
El Semillón no vuelve como moda pasajera. Vuelve porque responde a una demanda concreta: vinos blancos con historia, estructura, capacidad de envejecimiento y expresión de origen. Su resurgimiento es el resultado de una mirada más atenta sobre el pasado y de una reinterpretación consciente en el presente.
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