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mis5 bombas nucleares

¿Es posible encontrar una botella que te saque del molde y te corte al medio; un tinto que te abofetee, que te demuestre que un vino es mucho más que un vino? Dios, es muy posible, sí que lo es. Yo, al menos, encontré cinco…

mis5bombasTienen magia. Ese no sé qué que te saca del molde y te corta al medio. Estos vinos son especiales, qué decirles, porque cuando los descorchás y servís una cantidad generosa en la copa te abofetean la nariz, anidan en la boca y, cuando los tragás, se atan a tu garganta para no abandonarla jamás.

Son vinos especiales; bombas nucleares a punto de estallar que merecen descorcharse alguna vez en la vida porque te muestran una faceta osada de la vitivinicultura. No suelen ser correctos, nada de eso. Son botellas desenfadadas a las que, incluso, a veces nos cuesta entender. El vino mejor puntuado de Argentina según Robert Parker, un Malbec que es pero no lo dice, (a mi criterio) el único Pinot nacional con el espíritu inigualable de un gran Pinot de Borgoña. Éstos y un par más son mis elegidos esta vez para darle vida a una selección de tintos de alta gama que son maleducados, insolentes y a la vez mágicos.

Denles un vistazo, éstas son mis5 bombas nucleares:

 

Zuccardi Aluvional El Peral

Si hay alguien que está marcando hoy tendencia en vinos atrevidos en el país ése es un muchacho de apellido consagrado en nuestra vitivinicultura. Zuccardi, ¿les suena? Sebastián, hijo de José (dueño de Familia Zuccardi), se anima desde hace tiempo con varias etiquetas ciertamente distintas, pero creo que su mejor creación fueron estos Aluvional que, aunque no dicen que son Malbec, lo son. El Aluvional La Consulta es de lo mejor en la Argentina, y este año presentó Aluvional El Peral: un tinto con cojones, de madera bien puesta, sabor a tiza y grafito y un final para alquilar balcones.

Para mis5 caté la cosecha >> 2009.
Precio en Argentina >> 525 pesos (75 dólares).
Viene de >> Tupungato, Mendoza, a 1230 metros sobre el nivel del mar.
Algunos datos técnicos para quien le guste >> Los viñedos de Malbec que dieron vida a este tinto fueron plantados en 1917 para que, mano de Sebastián mediante, el vino fuese criado en barricas francesas de primer, segundo y tercer uso. Alcanzó un 15% de alcohol final.

 

Catena Zapata Adrianna Vineyard Malbec

Vigil la tiene clarísima, ¿cuántas veces lo voy a decir? No es casualidad que, en mis5, los vinos de Catena sean una constante. Este Malbec es algo de otro mundo y, lamentablemente, no es tan fácil de conseguir en Argentina porque está casi completamente enfocado al mercado internacional. Hay un poco de todo: flores, maní, vainilla, almendras, tierra. Súper ecléctico y, a medida que pasan los minutos, muestra más y más. ¿Boca? Para qué decirles, es perfecta, la acidez está aún jovencísima (piensen que yo descorché una añada bastante vieja) y el final de boca es maravilloso.

Para mis5 caté la cosecha >> 2005.
Precio en Argentina >> 1050 pesos (150 dólares).
Viene de >> El viñedo Adrianna, justamente, en Gualtallary, a 1440 metros de altitud en suelo mendocino.
Algunos datos técnicos para quien le guste >> Alcohol de 14,3% y una producción híper limitada; imagínense que solamente hubo ocho barricas de este vino en 2005, la cosecha que caté yo.

 

Gran Enemigo

Dos vinos de Alejandro Vigil en esta sección y, reitero como escribí con el Adrianna Vineyard, no es casualidad. Vigil, como Michelini, como Sebastián Zuccardi, está completamente del tomate. Se atreve, no le tiene miedo a ser y hacer algo distinto. Aún perteneciendo a una gran bodega como es Catena. Lo cierto es que los vinos El Enemigo son parte de su proyecto personal, y ésta, su etiqueta ícono, es una maraña perfecta de cosas, con tanto carácter e identidad que se me hace difícil describirlo. Es como un ingeniero nuclear desatado en medio de la madrugada ibicenca.

Para mis5 caté la cosecha >> 2009.
Precio en Argentina >> 421 pesos (60 dólares).
Viene de >> Gualtallary, zona hoy top del Valle de Uco mendocino.
Algunos datos técnicos para quien le guste >> La composición es un 80% de Cabernet Franc, 10% de Malbec y otro 10% de Petit Verdot que, en conjunto, fue fermentado y criado durante dieciocho meses en barricas francesas y americanas. 14,5% de alcohol y 96 puntos de Robert Parker, como para sumar un dato más.

 

Barda Pinot Noir

La primera vez que probé un Chacra había vuelto hacía días de Beaune, el corazón de los vinos de la Borgoña, en Francia, en donde el Pinot Noir se muestra mejor que en cualquier otro punto del planeta. Estaba desconcertado, porque el Pinot Noir argentino poco tenía que ver con aquellos enroscados, casi rancios, con un olor que no podés creer. Eso es el Pinot. Y a mí me encanta. Barda es la línea más económica de esta bodega, y es tan, tan, tan, tan rico que, en un solito sorbo, te transporta a otro mundo.

Para mis5 caté la cosecha >> 2012.
Precio en Argentina >> 242 pesos (35 dólares).
Viene de >> Mainqué, justo ahí en donde la vida termina, en el desierto de Rio Negro. Lugar hermoso, si los hay.
Algunos datos técnicos para quien le guste >> 13,3% de alcohol y un pH de 3.8. Este 100% Pinot Noir fue añejado durante 12 meses en barricas de roble francés. ¿Enólogo? Mi amigo personal, el grandísimo Hans Vinding-Diers.

 

Demente

Michelini está demente, eso ya lo sabemos. El tipo es uno de los pocos que se tira a la pileta, sin importarle si hay agua o no. Es un revolucionario, un innovador. Un pionero en búsqueda de vinos más naturales, sin tanta intervención. Este tinto es un blend de casi partes iguales de Malbec y Cabernet Franc, súper perfumado (seguramente el de la nariz más voluptuosa de toda la cata) y con un paladar intenso, de alcohol relativamente bajo y taninos apretados, divinos para hoy pero aún mejores para mañana.

Para mis5 caté la cosecha >> 2011.
Precio en Argentina >> 250 pesos (63 dólares).
Viene de >> Gualtallary, obviamente. Michelini es sinónimo de Gualtallary, su lugar. El día que vean un vino de Matías elaborado en, pónganle, Maipú, asústense.
Algunos datos técnicos para quien le guste >> 55% Malbec y 45% Cabernet Franc, combinación de la que ya hablé acá y acá (además de mis5 Cabernet Franc fetiches, obviamente), y que Michelini defiende a ultranza. 13,9% de alcohol, 5,4 gramos por litro de acidez total y levaduras autóctonas que trabajaron noche y día para moldear esta delicia.

 

Entiendo que todos, sin excepción, son vinos de alta gama que requieren una cuantiosa inversión. Yo siempre lo digo: a veces las sorpresas llegan de la mano de etiquetas cotidianas, pero tampoco puedo ser ingenuo y esconderles que cuando la bodega concentra esfuerzos, lo que resulta va más allá de la media (y hay que pagarlo como tal, claramente).

Lo cierto es que hay vinos mágicos, vuelvo a repetirlo. Vinos como éstos que no sabés por qué pero cuando la botella se termina, te das cuenta de que van a perduran para siempre, siempre, siempre bien adentro de nuestros recuerdos.

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